“Necesario, capacitar a rescatistas locales ante una emergencia”, recomienda Pedro Soto

El consultor aseguró  que “se tiene que trabajar más en nuevos patrones y estrategias de rescate”

Por: Sara Pantoja

Ciudad de México (apro).- En México es necesario poner énfasis en la preparación de rescatistas a nivel local, en estados y municipios, porque son ellos, junto con los propios habitantes, quienes intervienen antes que nadie en la atención de una emergencia, asegura Pedro Soto, consultor para México de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).

En entrevista con apro, reconoce que el país ha avanzado en la capacitación de personal desde el sismo de 1985 hasta ahora, además de que las autoridades a nivel federal y estatal han hecho inversiones en materia de protección civil.

Sin embargo, asegura que “se tiene que trabajar más en nuevos patrones y estrategias de rescate”, así como en incrementar el número de elementos que puedan participar en un hecho de desastre como los sismos del 7 y 19 de septiembre.

En su opinión, los gobiernos deben seguir en el contexto de la capacitación, la mejor organización, el mayor financiamiento y la instalación de más alertas sísmicas. Sobre todo, insiste en que “se tiene que reforzar el nivel de respuesta desde la parte local y generar políticas públicas alineadas a minimizar los riesgos”.

Representante de la Oficina de Asistencia para Desastres del gobierno estadunidense, región Latinoamérica (OFDA/LAC, por sus siglas en inglés), Soto Islas destaca la necesidad de capacitar a más especialistas en Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas, conocidos como BREC.

Deben desarrollar, explica, técnicas y destrezas para buscar, ubicar, estabilizar y extraer víctimas atrapadas en estructuras colapsadas no sólo por sismos, sino por accidentes en construcciones en desarrollo, explosiones, deslizamientos y derrumbes con base en las guías que se siguen a nivel internacional.

Apasionado en el tema y con la paciencia de un mentor, detalla que este tipo de rescatistas se pueden clasificar por el peso de la estructura a retirar -liviano, mediano o pesado-, el tipo de material -concreto, metal, piedra, etcétera-, la clase de herramienta a usar y sus habilidades para ello, así como el tipo de emergencia a atender.

Para dicha capacitación, comenta, hay distintas asociaciones a nivel nacional y en el extranjero, lo importante es que sigan las guías internacionales y que se fomenten las capacidades locales, es decir, en el lugar mismo donde vivan los rescatistas pues son ellos los que conocen mejor el terreno para reaccionar ante una emergencia.


“Como un seguro de auto”

Con décadas de experiencia en el ramo, asegura que los rescatistas locales deben ser capaces de identificar qué tan expuesta está su ciudad, pueblo o localidad a qué tipo de desastre y saber actuar en consecuencia. “La clave es que sepan cuál es el escenario, analizar la situación y saber organizarse de inmediato”, comenta.

A modo de ejemplo, menciona que “es como tener un seguro de auto: lo compras pensando en no gastar cuando haya un choque o una emergencia y necesitas que te responda en ese momento, que te sea útil y te resuelva”.

También recomienda que los gobiernos locales, municipales y delegacionales tomen en cuenta que los grupos de rescatistas de una comunidad deben ser capaces de guiar a los grupos internacionales que puedan llegar a apoyar en una emergencia, como se vio en la Ciudad de México con la presencia de rescatistas de distintos países que ayudaron a rescatar sobrevivientes y cadáveres de entre los escombros de los edificios y casas colapsadas.

“Lo vimos en el sismo del 19 de septiembre, quienes reaccionaron primero fueron los rescatistas locales, luego vinieron los nacionales y más tarde, los internacionales”, recuerda Soto.

Por ello, afirma categórico que “nunca será suficiente” el número de rescatistas y demás personal capacitado para atender emergencias y más en un país como México que tiene distintos tipos de riesgo: sísmico, hidrometeorológico, volcánico, de incendios forestales y por concentraciones masivas.

“Debemos recordar que un desastre, por definición, significa que rebasa la capacidad de respuesta de las autoridades”, sugiere.

Por último, llama a las autoridades invertir en el desarrollo científico para contribuir a la identificación de los riesgos naturales y por actividad humana que pueda haber en una zona y, con ello, poder trabajar con mayor probabilidad de éxito en un escenario de emergencia”.

En la edición 2138 de Proceso, que circula esta semana, el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, reconoce en entrevista que cuatro de cada 10 municipios en el país no tienen coordinadores de Protección Civil ni han adoptado en sus programas de gobierno el concepto de Gestión Integral de Riesgo para prevenir, atender y rescatar a la población en caso de una emergencia.

 

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